El pasado 11 y 12 de noviembre viajamos a Sierra de Los Padres. Lo hicimos con un contingente de 48 pasajeros, entre los que contábamos con ciclistas y simpatizantes del senderismo. Llegamos cerca de las 13:45 al complejo La Serranita ubicado en el barrio Colinas Verdes de Sierra de Los Padres. Ni bien bajamos del micro, nos dispusimos a acomodarnos en los dormis y rearmar las bicis que viajaron en la bodega del micro.
Por la noche cenamos pizza casera a la parrilla, bailamos un poco y fogón de por medio bajo las estrellas, nos dispusimos a dormir! -sí, al otro día los primeros comentarios antes de desayunar fueron: «Por Dios, como roncás jaja»- Una vez desayunados, nos volvimos a dividir -ciclistas por un lado y trekkers por el otro-, y junto a los guías disfrutamos de una mañana por los circuitos que nos ofrecían los montes dentro del predio.
Una vez almorzados, ahora sí, todos haciendo un único grupo, caminamos juntos hasta la cima del cerro dentro del complejo. Disfrutamos de una vista despejada que nos permitió divisar a lo lejos la ciudad Marplatense. Tomamos fotos espectaculares y emprendimos el descenso.
Algunos se volvieron a bañar, otros se tiraron un ratito en la cama, pero ya casi sin más tiempo, volvimos a armar el micro para emprender un par de horas después el regreso a casa. Creemos que ha sido una experiencia exitosa, donde se pudo disfrutar a modo relámpago de mucha naturaleza y poca ciudad, ese era el objetivo principal. Pero como somos «culoinquieto» y a pedido de muchos de los que participaron del viaje, ya estamos armando «Sierra de Los Padres 2.0» con una noche más, más tiempo allá, con destinos que no alcanzamos a tocar y con un día en las playas marplatenses. Asique nada, vayan preparándose, porque esta nueva versión, además de recargada, se viene con muchas sorpresas que los van a dejar boquiabiertos!
Explorando el Encanto de Carhué y Epecuén
Nuestra travesía comenzó en Carhué, una ciudad que nos recibió con los brazos abiertos y mucha historia rica en tradición. Conocimos y paseamos por sus calles, absorbimos el ambiente local y nos dejamos cautivar por la calidez de su gente. La ciudad nos abrió las puertas a su esencia, preparándonos para una experiencia que marcaría nuestro viaje.
Al otro día nos sumergimos en el complejo de aguas termales de Carhué, un remanso de bienestar donde las tensiones se desvanecieron y la relajación se convirtió en nuestra aliada. Al costado y a la vista, el Lago Epecuén, con sus aguas únicas y propiedades curativas, nos brindó una conexión única con la naturaleza y una sensación de renacimiento.
Por la tarde nos dirigimos al museo de Epecuén, donde revivimos la historia de una ciudad tapada por las adversidades y de un pueblo resiliente que tuvo que reformular sus vidas. Al recorrer el parque en el que hoy se han convertido las ruinas de la ciudad de Epecuén y sumergirnos en la historia, sentimos la fuerza de la resiliencia y la belleza en la transformación. Las ruinas, como testigos de la historia, nos invitaron a reflexionar sobre la capacidad de renacer y adaptarse.
En este viaje que armamos, cada detalle fue cuidadosamente considerado. Desde la elección de los lugares hasta la creación de itinerarios significativos. Nos sumergimos en la planificación para que disfruten plenamente de los tres días que pasarán en esta región única ya próxima a la Pampa. Te invitamos a vivir una experiencia que trasciende lo común en este rincón especial, donde la historia, la naturaleza y el bienestar se entrelazan. ¡Prepárate para construir recuerdos inolvidables y explorar la auténtica magia de Epecuén y Carhué con nosotros! ¡Sumergite en una
Disfrutamos a full semana santa en Capilla del Monte
El pasado feriado XXL disfrutamos de la hospitalidad y de los majestuosos paisajes que Capilla del Monte nos ofreció. Llegamos el viernes por la mañana, y luego de acomodarnos en el hotel Terranova, nos dispusimos a caminar hacia el balnearios «La Toma» de Capilla. Luego de una caminata río arriba, el primer grupo se quedó para disfrutar de la primera olla, mientras que un subgrupo más pequeños se aventuró -junto a Ezequiel como guía- a conocer las siguientes 11 ollas, río arriba, y que son de más difícil acceso.
Luego de una cálida cena, todos tuvieron tiempo libre; algunos optaron por ir a conocer el centro de la ciudad, mientras que otros aprovecharon para irse a descansar temprano. Al otro día esperaba una jornada que prometía mucha aventura pero agotadora.
El sábado los primeros en salir fueron los que hacían cicloturismo. Luego de desayunar 7:30am, el grupo se fue pedaleando hasta el templo Zen -ubicado en las afueras de la ciudad-. Vaya que costaron esas cuestas, pero se disfrutó a full! Luego desde ahí, pedaleamos hasta el complejo Agua de los Palos, donde nos esperaba el grupo de trekking para hacer el ascenso al cerro Las Gemelas.
Ese mismo día (sábado) y casi a la misma hora, otro grupo se fue a realizar el ascenso al cerro Uritorco, mientras que otro grupo decidió hacer un ascenso con un poco menor de dificultad y lo hicieron partiendo desde el complejo Agua de los Palos, que es el punto de partida para poder hacer el trekking al cerro Las Gemelas.
Finalmente y luego de una jornada que incluyó pileta -para quienes estaban en Agua de los Palos-, todos los grupos ya de vuelta en el hotel, pudieron participar de un taller de Qi Gong. Bañados y comidos, nuevamente tiempo libre por la noche. Los que fueron para hacer cicloturismo, se fueron al sobre temprano, sabiendo que la jornada para ellos comenzaría a las 3:30am!
A primeras horas de la madrugada del domingo los ciclistas desayunaron algo livianito, y aún de noche se adentraron en el viejo camino de ripio que permite cruzar desde Capilla del Monte hasta San Marcos Sierras. Fue una experiencia única de la mano de la guía de Ezequiel. En el punto más alto de los cerros, se detuvieron para esperar ver el amanecer, y luego comenzaron todo camino hacia abajo hasta llegar a San Marcos, donde todos contentos por la hazaña, se dispusieron a recobrar energías con un exquisito desayuno.
Luego interceptaron y se sumaron al micro que proveniente de Capilla -con todos los que hacian trekking- iban al balneario La Toma de Villa del Soto. Fue otra jornada más a puro sol y río serrano.
Llegó el último día y todos juntos fueron a conocer el parador Los Mogotes, donde pudieron revivir la experiencia que vivían los indios Comechingones cuando pasaban por una dificultosa piedra al escapar de los españoles. La famosa piedra conocida como «Paso del indio». Luego pasamos por el clásico de Capilla del Monte, la piedra El Zapato y terminamos la jornada con un tremendo asado que nos esperaba en el hotel.
El lunes a las 8:00pm aproximadamente emprendimos el regreso a Buenos Aires, dejando atrás muchos momentos memorables. Fue una muy linda experiencia, que de seguro permanecerá en la memoria de muchos por largo tiempo.